MEDICIÓN DE GAS RADÓN

El radón no se ve ni se huele: la única forma de saber cuánto hay es medirlo

El radón es un gas radiactivo de origen natural que procede principalmente del terreno y puede entrar en los edificios a través de grietas, juntas, soleras, cámaras, desagües o pasos de instalaciones.

No tiene color, olor ni sabor. Por eso, una vivienda puede presentar concentraciones elevadas sin mostrar ninguna señal perceptible.

Los mapas de potencial de radón permiten saber si una zona presenta mayor probabilidad, pero no pueden predecir la concentración de una vivienda concreta. La distribución del radón puede variar mucho incluso entre edificios próximos, por lo que el mapa nunca sustituye una medición directa.

En Nido Sano te acompañamos durante todo el proceso para que puedas conocer la concentración real de tu vivienda, comprender el resultado y saber qué pasos tiene sentido valorar después.

No queremos que vivas preocupada por algo que no puedes ver. Queremos darte una respuesta clara para que puedas decidir con criterio.

Quizás ya hayas consultado el mapa…

Y hayas descubierto que tu municipio se encuentra en una zona con potencial de radón.

O quizá vas a comprar una vivienda, preparar una reforma o mejorar una planta baja en contacto con el terreno.

Entonces empiezan las preguntas:

  • ¿Significa que mi casa tiene concentraciones elevadas?
  • ¿Qué detector necesito?
  • ¿Cuántos tengo que colocar?
  • ¿Dónde deben situarse?
  • ¿Cuánto tiempo hay que medir?
  • ¿Puedo fiarme de una lectura puntual?
  • ¿Qué ocurre si el resultado es alto?

El problema no es que falte información sobre el radón.

El problema es que una información general no te dice qué está ocurriendo en tu vivienda.

No necesitas convertirte en especialista. Necesitas una medición bien planteada y alguien que te explique qué significa el resultado.

Esta medición puede ayudarte si…

  • vives en una planta baja, semisótano o sótano;
  • la vivienda está directamente en contacto con el terreno;
  • resides en una zona con potencial de radón;
  • la casa se encuentra sobre terrenos graníticos u otras zonas geológicas de mayor potencial;
  • vas a comprar o alquilar una vivienda;
  • estás planificando una reforma o rehabilitación;
  • quieres medir antes de instalar una solución antirradón;
  • deseas comprobar la eficacia de una intervención ya realizada;
  • gestionas una oficina, alojamiento, consulta, aula u otro espacio de uso colectivo;
  • o simplemente quieres conocer la concentración real del lugar en el que vives.

Las concentraciones suelen ser más probables en sótanos, plantas bajas y espacios en contacto con el suelo, aunque también pueden encontrarse en plantas superiores. Además de la geología, influyen las vías de entrada, la construcción, la ventilación y la estanqueidad del edificio.

Esta medición es para ti si quieres dejar de suponer y conocer qué ocurre realmente antes de decidir si necesitas actuar.

¿CÓMO TRABAJAMOS?

1. Nos cuentas cómo es el inmueble

Antes de preparar el presupuesto te solicitaremos información sobre:

  • ubicación;
  • tipo de edificio;
  • superficie;
  • número de plantas;
  • estancias habitadas;
  • espacios en contacto con el terreno;
  • y motivo de la medición.
2. Definimos el alcance

Valoramos cuántos detectores son necesarios y en qué estancias deben colocarse para que la medición resulte útil.

3. Recibes un presupuesto cerrado

Antes de contratar conocerás:

  • el número de detectores;
  • las estancias incluidas;
  • el análisis;
  • el desplazamiento;
  • y el precio total.
4. Colocamos los dosímetros

Los detectores permanecen durante aproximadamente tres meses mientras la vivienda se utiliza con normalidad.

5. Se analizan los resultados

Una vez terminado el periodo de exposición, los dosímetros se retiran y se envían al laboratorio para su lectura.

6. Te explicamos qué significan

Recibirás los resultados y nuestra orientación sobre las medidas que pueden tener sentido según la concentración y las características de la vivienda.

 

PRECIO:

Desde 390 € + IVA

El precio final depende de:

  • las características y superficie del inmueble;
  • el número de plantas;
  • el número de detectores necesarios;
  • las estancias que se deben evaluar;
  • la ubicación y el desplazamiento;
  • y, cuando correspondan, las dietas.

Antes de contratar recibirás un presupuesto cerrado, con el alcance del servicio y todos los conceptos claramente definidos.